miércoles, 3 de noviembre de 2010

And hang for your hollow ways

Vos sabías cómo encontrarlos. Vos los desataste, los despertaste, los sacudiste. Vos ideaste su forma, su color y sus sonidos. Vos incluiste los tuyos en los míos, pero en lugar de llevarte los míos, también me los dejaste.
Yo sabía que ibas a encontrarlos. Yo dejaba los hilos sueltos, les proporcionaba un sueño liviano, les quitaba rigidez. Yo dejé en tus manos los instrumentos para crearlos. Yo te hice espacio para los tuyos aún sabiendo que nunca ibas a llevártelos.
Llamalos como quieras: miedos, puntos débiles, inseguridades. Realmente no interesa ya, porque las palabras no llenan el vacío, tampoco me sacian el vicio. Así las cosas, sólo quedamos vos y yo, separados por una serie de circunstancias que nos llevaron a este y no al otro lado del río. Sos vos y sólo podrías serlo de esta manera, refugiándote en aquella orilla. Por supuesto, y con más razón, soy yo y sólo podría serlo estando aquí, en esta rehabilitación de mí misma, intentando desprenderme.
Qué bueno que ahora nos separa el agua... así es más fácil, puedo volver a encontrarme con el simple acto de mirarme en su reflejo. Y si vuelven las voces, las calla la música que ejecutan las cuerdas del río al vibrar.
Aquí se está bien, los verbos van en pasado y poco a poco la corriente se lleva a aquellos que encontraste, ya casi desatados, apunto de despertarse. Si bien optaste por sacudirlos y luego ideaste su forma, su color, sus sonidos. Para luego incluir los tuyos en los míos, para jamás llevártelos.

lunes, 23 de agosto de 2010

Give me that which I desire

Un botón,
vos.
Otro botón,
yo.
Después fue el tiempo de los ojales,
del hilo enredado,
algún que otro roce de aguja incisiva.
Observé cómo te encajabas
perfectamente
en el mismo agujero que yo ocupaba.
Sonreíste al ver
que también en tu ojal
mis besos entraban.
El tiempo nos unió
en su vuelo de lado a lado,
creíste
haberme tocado,
sentí
que me habías abrazado.

Un botón,
vos.
Otro botón,
yo.
Hoy es silencio
este otro lado,
caricia suspendida,
mirada desviada.
Sin embargo
la espera,
el hilo
yendo y viniendo,
intentando llegar a vos
...al divino botón.





jueves, 19 de agosto de 2010

They got a skin and they put me in. All the lines wrapped around my face. I'm a lie!

Puedo culpar al día de mi ansiedad, puedo condenar a la noche por ser harto agotadora. Pero más que nada debo culparme a mí y perdonarte a vos. Asumir que el paso del tiempo, con toda su irreversibilidad y su lento caer al suelo, sabe perfectamente cuándo es necesario alterar su velocidad y despertar al Sol a su debido momento.
Quizás, sin ser tan drásticos y optando por una actitud más consecuente, no tendríamos que perpetuar esta conciencia abrumadora sobre las horas, minutos y segundos que condicionan un accionar masivo como si realmente el mundo pendiera de un sólo hilo celeste. No niego cierto grado de unidad, de conexión entre todas las cosas. Pero, ¿hasta qué punto es válido reducirlo todo a una misma unidad de medida, a un único proceso cósmico que regula todo el movimiento universal?
Me gusta sentir que soy responsable de mis actos, de lo contrario no sería necesario responder a esa 'regla moral' de hacerse cargo de las propias acciones; puesto que no estaría en nosotros sino en una voluntad que nos excede absolutamente y es imposible de controlar, conclusión: el flujo de la vida está en sus manos.
Ahora bien, para qué el cuerpo, para qué carajo el devenir del alma en otra voz empeñada en regular el cauce de los ríos, el amanecer, el encuentro. Ya no soporto sus gritos de lata, de eco vacío que no dice ni espera una respuesta. Es como si ella supiera que de nada sirve gritarle al viento que se detenga, al reloj que se retracte... y quizás eso sea todo y cuanto puede hacer, sin dejar de ser esto un ritual tanto válido como productivo. De qué serviría resignarse ante lo 'imposible', lo inmutable, lo inflexible, lo INERTE.
Mi alma sueña que llega a llenar el cielo, a desbordarlo y convertirse ella también en nube, lluvia, estrella, en vigía del suelo. Lo descubrí hace relativamente poco, cuando la sorprendí midiéndose en perspectiva con la mirada hacia arriba, muy concentradamente.
Tanto ella como yo sabemos que el tiempo no para, pero a su vez desconocemos lo que es el tiempo. Y por eso lo negamos, lo cuestionamos, nos mufamos de él. No damos nada por sentado, porque ni siquiera sabemos si nosotras mismas existimos o no en este mundo. Así las cosas, por qué replegarnos a una voluntad que a veces descartamos.
Mejor será seguir mirando el Sol como único parámetro posible, él sí que es incuestionable, constante, perfecto. Y si cierto dejo inteligible de su existencia puede generar dudas alguna que otra vez, nos basta juntar ambas manos y sentirlo allí, entre palma y palma, latiendo entre la piel, generándose lentamente con el devenir de nuestra sangre. Ese calor, es el Sol.

miércoles, 18 de agosto de 2010

¡Y yo que creía que todo era eterno... te saludo ya es otro tiempo!

Ahí va la poesía fugaz, una pestaña que salta de tus ojos y al pedir el deseo... ya no sirve más.
No se mide en versos ni estrofas, simplemente se cuelga de los ojos por un instante breve y apenas pestañeás, salta al vacío del olvido; un abismo en que ninguna mirada resiste el paso del tiempo, ni siquiera las palabras pueden regresar a la superficie colocándose encimadas.
Cuando te leí por primera vez no eras más que eso, una fugacidad perenne que regalaba su mejor fragancia al mundo justo un segundo antes de estallar y dejar de ser o perfumar (tus labios eran las estrofas y tu boca: poesía).
Los pétalos de tus palabras, la flor de tus pupilas, la serenidad con que aceptabas la muerte inminente y dejabas una huella imprecisa en aquel papel que también se consumiría tarde o temprano...
Todas esas imágenes se volvieron carne y agua en el momento en que me besaste (metáfora única de abarcar la eternidad e individualizarla en tu boca).
Extraño esa ignorancia dulce de no conocer tus labios, así como también la timidez de mis manos al describir tus brazos antes de que me abrazaras.
Me refriego los ojos en un intento vano de que se me caigan todas las pestañas, los versos y los poemas. Y así, poder seguir adorando tu forma volátil y mortal, tu certeza irrevocable de perecer ante la eternidad de las palabras. Asumir, al igual que vos, que las pestañas se nos caen pero quedan los sueños.
¡Ahora prestame tu pulgar, vamos a jugar!

lunes, 16 de agosto de 2010

Sus cartas, desde el exilio, prometen regresar...


No interpretes lo que digo,
ni adivines lo que callo.

Jamás me mires por dentro,
ni te atrevas a mostrarme tu interior.

Nunca creas haber hallado certezas acerca de mí,
ni te ofendas si parece que desconfío de vos.

Olvidá ni nombre cada noche,
así como también que durante el día vos tuviste uno
y me lo confesaste.

Evitá buscar mis labios,
pero más aún que yo encuentre tu boca.

Leéme al revés,
yo escucharé tu despedida de corrido.

Descartá

la posibilidad

de mantenerte

a distancia.


Ya ves,

no sirve correr

hacia el lugar del que te querés escapar.


Pero el punto es ese...

mi lugar está acá.

Y vos, qué esperás?

jueves, 5 de agosto de 2010

Que negar palabras es abrir distancias.


Quisiera que pudieras ver
cuando vivimos juntos.
Y si tal vez pudieras ver
lo que vivimos
otra vez.
Después de lo que nos pasó
si es que cambiamos tanto.

SI ES QUE CAMBIAMOS TANTO
Si es que cambiamos tanto
después de lo que nos pasó
...






-Meteoro 2028, Los Natas-

viernes, 30 de julio de 2010

¡ MAÑANA, YA VERÁS, VAN A CRECERNOS ALAS !


Llega un momento en el que ya no sirve llorar, las lágrimas se convierten en aire y apretar los párpados es como inhalar mientras que dejarlas caer sería lo mismo que exhalar. Por eso te digo que se vuelve innecesario, prácticamente mundano.
Entonces el dolor toma otra vía de escape y se retuerce el alma dentro del estómago para dar paso a los espasmos. Comienza la función en el teatro del horror. El cuerpo se debate entre la asimilación y el rechazo. Se pueden apreciar los intentos del diafragma por acabar con todo, por perpetuar un vacío tanto sólido como líquido. Todo se va de uno, salpicando una existencia deshecha por las vicisitudes de la vida. La garganta arde y la boca se entrega a la voluntad de un cuerpo ansioso por limpiarse del todo.
El alma forja la pureza de un organismo contaminado por los miedos y las inseguridades, quiere hacer del hombre un animal de naturaleza despierta, alerta a la luz del mundo. Se le pide al ser aturdido que abra los ojos y se sitúe nuevamente en el espacio-tiempo, que se sacuda el espanto de las neuronas y rectifique su arraigo insalvable a una tierra que lo atrae y lo conserva dentro de un mismo cielo. Dejar esa concepción idiota de la realidad como una calesita macabra que todo lo gira y lo distorsiona. Darse la oportunidad de comenzar de nuevo, sentirse libre de todo pasado subyugante y confiar en nuestra capacidad innata de regeneración.
En ocasiones se vuelve una necesidad mental y hasta orgánica vaciar el cuerpo de todo lo que limita al alma, es entonces cuando todos los órganos se disponen a salir a escena. Así las cosas, se da comienzo a la función estelar del despojo absoluto: evaporar la carne, licuarse los huesos, quemar la sangre, escurrir bilis. Y como detalle final, antes de que se cierre el telón, el último espasmo. Una cuasi convulsión espantosa seguida del llanto primero de un cuerpo que nace, mezclado con el grito desgarrador de un alma que al saberse presa, desespera.

jueves, 15 de julio de 2010

Nunca habrá fotos nuestras, ni libros dedicados. Poco recuerdo abierto, mucho olvido cerrado.

La seguridad de estar matándome a cada pitada, a eso te referías? Bueno, yo te digo que hay mil cosas peores y entre esas estás vos. Una vida sana, sin el humo del cigarrillo. Muy bien, yo prefiero una vida sin mentiras y a eso le llamo sanidad. Claramente no tendré jamás los pulmones de un árbol, no sé convertir el CO2 en oxígeno, de la misma forma que no sé transformar tu partida en una lluvia de besos. El tiempo no ayuda, te diré... hace días que no siento mis dedos (ni uno sólo de los veinte). Apenas me queda algo de sangre en las falanges para estar tipeando esto para vos. Y no pretendo coherencia en mis palabras, porque sé que no hay cohesión entre uno y otro de mis pensamientos.
A veces creo tener neuronas autistas, cada cual en su mundo, sin pretensiones de relacionarse una con otra. Así justifico mis desvaríos, mis miedos, mis contradicciones. Pero sabés qué? ME CANSÉ DE JUSTIFICARME, estoy harta de esgrimir argumentos para sostener una convicción que lejos de ser mía se me trepó a la espalda uno de esos días en los que camino distraída.
Soy del tipo de persona que va con la cabeza baja, y si se encuentra una moneda de diez centavos en el medio de la calle se agacha a levantarla sin mirar a los costados. Me importa un carajo si viene un auto: que frene, que siga, que haga lo que se le viene en gana. Yo voy a sostener la moneda entre mis dedos congelados y nada me va a impedir lograrlo. Porque en esos diez centavos yo no veo el dinero, así como en tus palabras no veía otra cosa que sogas; sogas a las que me até, con las que me asfixié, a las que salté ("¡SAL, PIMIENTA, PICANTE!").
Y básicamente todo se reduce a eso, a jugar con tus sogas, a levantar esos diez centavos que quizás en mi bolsillo se vuelvan un abrazo tuyo como el que tanta falta me hace. No descarto ninguna posibilidad, quizás así se sienta la demencia: confiar en que al hundir la cara en la nieve, se puede sentir el ardor de una llama.
Seguiré fumando, querido. Porque disfruto de controlar las situaciones, y no hay ejemplo más palpable que este; ser plenamente conciente de que te estás haciendo daño. Las vueltas de la vida hacen que todo en esta realidad sea cambiante, y lo que ayer te hizo bien mañana puede destrozarte. Detesto eso, ser tan ignorante, que el futuro sea tan impredecible. De haberlo sabido no hubiera saltado tan alto, o escarbado tan poco en ciertos abismos y pozos de la vida.
Pero creo que eso sería caer en facilismos de los que prefiero alejarme... quiero tus manos, tus besos y esa expresión en tu cara que tanto me tranquilizaba. Pareciera que no dejo de pedir, pero lo hago siendo conciente de que he entregado muchas cosas y ahora pido esto a cambio.
Sin embargo el movimiento continuo me demuestra que no estoy en lo cierto, que aunque fume voy a vivir hasta los 70 años y que no voy a volver a abrazarte. Bueno, y entonces qué me queda? Ordenar las colillas por color, blanca-marrón y estrangularlas para que dibujen con sus hebras tu letra.
Me he quedado sin fuerzas, sin palabras y sin amor. Busco la felicidad en los charcos y sólo veo la misma cara de horror que vos ya supiste quitarme. Por qué no vas a hacerlo otra vez? No no, no te estoy reclamando nada, sólo te pido que me expliques. Soy bastante lenta para comprender algunas cuestiones y sobre todo bastante testaruda. Dame un buen motivo y yo apago el cigarro (¡Sí sí, te juro que no te lo voy a aplastar en el ojo!).
Ves? te quedaste callado una vez más. Así no sirve, por eso me caigo. Tropezón no es caída, pero una vez en el piso ya no me importa si tropiezo, es más... ME CHUPA UN HUEVO. Ahora quiero levantarme y no estás para ayudarme.

Okey, voy a intentarlo sola. Pero antes pasame el atado de cigarros, querés? No, ese no. El de al lado, de veinte.

miércoles, 7 de julio de 2010

Take my hand. Were off to never-never land


No se siente muy bien esta lluvia de hoy. Hay demasiados recuerdos bailando en las panzas inchadas de las gotas que caen. Cuando llegan al piso gritan aquel nombre, seguido de algún insulto. Otras chillan el mío, mientras me advierten que cuando el agua pasa se desdibujan los caminos.
Me encantaría saber cuál es el mío, para correr a salvarlo o tirarle más baldes de agua fría.
Sé que camino, lo percibo en los pies cubiertos de tierra (o barro en su defecto) y en mis ojos irritados por el viento insalvable que sopla aquí afuera. No pretendo concer mi destino de ante mano, sino saber si este es o no mi recorrido. Sería insoportable caer en la cuenta de que vengo caminando por el lecho de un río que en verano se cubrirá del agua de los deshielos, y arrasará con todo lo que sobre estos márgenes he construído.
Por eso no me siento bien en este día lluvioso, porque la incertidumbre prevee cosas que las certezas no saben discernir. Entonces, si no deja de llover y por este camino suele pasar el río, no me cabe ninguna duda que mañana amaneceré con el agua hasta el cuello.
Así es que te llamo, ya no importa si te extraño o me desvivo por un beso tuyo. Lo que no quiero es perecer en el mismo lugar en el que pude volver a soñar con ser feliz y reconstruir tantas cosas sueltas. El agua me hace mal, me ahoga en los recuerdos, me limpia de certezas y me cuenta las verdades: que todavía tiemblo al escuchar ese nombre, que todos mis fracasos tienen dibujada su cara, que cuando lloro dos de cada tres lágrimas las pago por él, que si me siento sola necesariamente voy a creer que es él quien me hace falta.
Así las cosas, pedirte ayuda, decirte que seques las nubes y absorbas el agua. Por mí, por vos, por lo que quizás la vida quiera hacer de nosotros. Sé que podés hacerme bien, pero no quiero abrazarte con la ropa empapada y mojar tus besos, tus caricias. Me rehúso a derramar mis gotas de odio sobre tu pacífica sonrisa; me encantaría ser quien seca tus ríos.
No puedo hacer más que esto, tratar de no ahogarte con mis palabras, ni hervir mis miedos en las tuyas. Sólo me queda aguardar tu llegada, hacer mi mayor esfuerzo para ayudarte a detener esta lluvia.
El cielo está tan gris hoy, tengo que salir de mi casa y no quiero dar ni un paso fuera de las baldozas si no tengo la garantía de que voy a encontrarte. Pero no todo en la vida son certezas e inclusive es pertinente desconfiar de ellas. Así que mejor busco el paragüas y me clavo unas bolsas de nylon en los pies. Está un poco áspero el camino por estos lados, el agua se tragó la tierra y escupió barro.
Espero tu llegada, iré a buscarte cuando cese la lluvia...

Pd: Pero por favor, no te tardes.

jueves, 1 de julio de 2010

Martinis y Tafiroles

Suele pasarme
olvido lo que importa más
y dados redondos
tuercen mi chance

A veces exagero mi humor
los martinies y los tafiroles
hay que estar un poquito sonado
para olvidarte

Estoy complicado
no me hago ilusiones
y no quiero recuerdos lindos

Necesito dormir mucho y bien
y no hablar así como toda la mierda
que se habla hoy por la tv,
que come mis ojos

Un viajero frecuente que lee
su millaje y chupa un limón
sabe que en su heladera no hay
ni ketchupt ni nada

Me sueño durmiendo,
a veces durmiendo y soñando
si mi gata maúlla al soñar
la consiento.


- Carlos 'Indio', Solari -

viernes, 25 de junio de 2010

Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

Acabo de arrojar un charquito de agua desde la taza al repasador. Una fina capa vuelta círculo líquido se hundió rápidamente en el entramado. Sin embargo hubo tres o cuatro pequeñas gotas redondísimas, casi perfectas, que permanecieron en la superficie unos segundos más para luego ser absorbidas por las mil lenguas de trapo.

Por qué permanecieron allí por más tiempo, qué determina ese lapso inexplicable entre el líquido puro vuelto gota y esa mancha húmeda que pretende asemejarse a una figura redonda.

Vuelvo a detener mis pensamientos en rituales sencillos, pero aún así asombrosos e inabarcables, casi tan ajenos a mí como lo son mis propias gotas o mis abundantes manchas de humedad. Encuentro el placer en ello, disfruto de comparar mis lágrimas, mis charcos, mis oscuridades, mis pozos de petróleo con el agua que corre por el túnel sin fin del repasador que la absorbe.

El problema es que no encuentro algo o alguien que haga las veces de trapo que se come mi líquido imperecedero, mi líquido eterno. Acaso lo busqué en los sitios ú ojos equivocados, quizás si no hubiera derramado tantos ríos en los mares del abismo ahora estaría ordenándolos por fecha y por colores, enjuagándolos en aguas más claras. Y al recobrar esa pureza esencial entonces sí, el mismo aire los absorbería, cada cosa que existe asumiría mi agua, torcería mis cursos y se tragaría el canto rodado.

Volviendo a la cuestión que trataba en un principio… El repasador ya está seco. Limpió su carne de trapo de aquellas impurezas que le perturbaban su movimiento molecular. Feliz, permanece ahora sobre la mesada de madera y sé que se regocija estallando sus átomos contra ella. Adquiere cada vez una mayor energía cinética y hasta parece que se estuviera moviendo, frenéticamente inmóvil sobre algo que no es él y sin embargo lo separa del vacío y lo protege. De alguna manera la mesada le da al repasador su existencia, de no ser por aquel sostén de madera el trapo quedaría pululando por los espacios etéreos que lo perforarían y lo despedazarían sin piedad sólo por su resequedad.

El vacío adora lo que moja, siempre está empapado. El vació rebasa de agua constantemente y no hay materia impura que logre secarlo. Lo líquido como lo puro, y entonces encontrar en el vacío la única forma de lograr esa pureza.

Mis ríos son la vida, son en el vacío y este último de ellos se alimenta. Llorar es nadar en el vacío que te atormenta, que te arroja al abismo y te ata de manos y piernas a una sola pared de más agua, carente de consistencia.

No hacen falta repasadores si se puede llorar y extraviar los ríos entre los mares del abismo. Pero me he cansado de derramar lágrimas sin sentido, de LLORAR EN EXCESO, aún sin soltar agua de mis ojos (sólo sintiendo los espasmos, el mareo y ESE FRÍO). Prefiero, aunque cueste tantísimo más esfuerzo, aunque me perfore hasta los labios sin dejarles una porción para besar, hallar el repasador que me absorba. Ahogar mis ríos en el trapo, y experimentar un deleite absoluto porque finalmente mis ansias de sed fueron perpetuadas. El agua me abarca y me excede en infinitas cantidades, mi cuerpo no es en ella, sino ella es en mi cuerpo. Por eso la necesidad imperiosa de tener sed, para dar con la certeza de que el agua se me escurrió de las manos (¡AL FIN!).

Acabo de arrojar un charquito de agua desde la taza al repasador. Mientras me preparaba el café colocando los granos en la taza y echándoles agua encima, sentía unas TERRIBLES GANAS DE LLORAR.

domingo, 20 de junio de 2010

Palabras Malas


De todos nuestros amores
sólo quedan palabras
apretadas en papeles
perfumadas en cartas
que demuestran que si el amor
existe no se dice
que si el amor existe no se escribe.

Otra palabra de amor apilada
sobre otras tantas palabras de amor
Toneladas de promesas
que pueden venderse al peso
Kilos de papel besado
¿cuánto pueden dar por eso?
Pulpa de amor de un árbol débil
en buena tierra
bajo un buen sol
regado con agua estéril.

Otra palabra de amor apilada
sobre otras tantas palabras de amor
Otra palabra de amor apilada
sobre otra palabra de amor apilada
sobre otra palabra de amor apilada
sobre otras tantas palabras de amor.


- Gabo ferro -

viernes, 18 de junio de 2010

En cualquier estación esperando una fatalidad, o un llamado del cielo.

Sólo te pido silencio, una marea incapaz de rasgar el sonido. El caos, el ruido, son sitios a los que ya no vuelvo, en los que no existo. Entre tus labios y mi boca no tiene que interponerse nada, ni una mínima gota de luz, ni una sola nota.
Intento explicarte la fragilidad de mis caricias, lo efímero de mis besos. Estoy tratando de decirte que en cuanto diste la vuelta me perdiste, que en cuanto cerré los ojos te esfumaste. No puedo sostener por demasiado tiempo la farsa, cualquier sobresalto me desplaza.
En un momento dado, me arrepiento de todo lo que te di o de lo que me he privado. Desconozco tus intenciones y no escatimo en precausiones. Se me notan las marcas en la frente, en las manos, en los ojos... ya ves, si te atrevés a quererme vas a tener que conocer la historia de cada una de ellas. Porque en cada una hay una porción de mí que no se ve, que jamás te voy a mostrar a no ser que escarbes.
Pero qué difícil te va a resultar encontrar la tierra en un jardín que se hizo agua...

jueves, 10 de junio de 2010

Hojas nuevas, hojas viejas, hojas vivas, hojas muertas.


Cuando cambiás hasta la forma de mirar sólo porque dentro de tus ojos hay recuerdos que no podés borrar. Qué pueden decir? Mejor el silencio y que llegue la noche.

Si no hay manera de ocultar la imagen precisa de tus besos en mis labios, de tus caricias en mi cara, de tus abrazos en mi cuerpo... entonces me doy por vencida, no voy a lograr cuidarme.
Y sé que no voy a poder cuidarte. Porque hace tiempo dejé de intentar salvarme.
Hubo un tiempo en que el mar se devoraba mis ríos, y ahora no sé ser ese mar que se come tus besos y tus abrazos, que se llena de color con tus cardúmenes de caricias y tus ojos de corales.
Soy todo lo que recuerdo, todos mis miedos, el animal muerto, y los espejos turbios (torcidos). Me sé todas esas cosas que no pude dejar de lado para abrirme camino. No es que no pueda prescindir de mi pasado, el problema es que no creo en mi futuro. Perdí la confianza, la inocencia, la ilusión... las dejé tiradas al costado del charco al que me caí, en el que me convertí.
No quiero creerte, y mucho menos quererte. Me cuesta horrores levantar la mirada sin sentir que solamente somos dos y la nada, y mientras vos leés en mis ojos el pasado, yo dibujo en los tuyos un futuro de lágrimas cansadas.
Perdón, pero no puedo confiar en tus palabras ni en tus acciones, ni en tus condiciones. El miedo es muchísimo más fuerte, y sabe perfectamente qué palabras utilizar para convencerme siempre de que no lo haga, de que no te deje el camino abierto, ni me atreva a dar otro paso.
Necesito una certeza monumental, una garantía colosal que me asegure que no me vas a quebrar todos los dedos, uno por uno, hasta dejarme sin palabras. La ráfaga anterior se llevó mis alas dejandome a cambio una muralla de proporciones aún no establecidas y no sé si seré capaz de volver a cambiar mi tapado de piel, para empezar otra vez.
No te imaginás lo horrible que es convertirse en lo que aborreciste, ser tu propio verdugo y cagarte mil veces en tu carne fría, matarla con tu propia materia de fuego, que ahí va. Asfixié mis alas con los músculos de mi espalda por pura pena, por haber dado con la única premisa verdadera en esta vida y asumir de ahí en más que la felicidad es artificial.
Voy a pedirte un favor, y es que no vuelvas. No sé si realmente este es el final, pero se ha compuesto la voz después de tanto grito y bueno será lo que en buenos términos acaba. Prefiero guardar tu recuerdo así, sin manchas de humedad ni olor a encierro... dejarlo entre las hojas secas y los silencios que nunca nos compartimos.

sábado, 5 de junio de 2010

Así no habrá para mañana otra luz que lamentar, al morir el desierto de sed de amar y de florecer

Percibo todo con tanta más intensidad. Creo que sueño un sueño que me enseña a soñar, y lo estoy soñando. YA es eso, un sueño que enseña a soñar que soñás estar aprendiendo a soñar. Y entonces, percibir de forma muchísimo más pura, más intensa que lo 'normal', no es otra cosa que aprender a soñar este sueño que sueña que aprende a soñar. Y sin embargo sé, tengo la convicción determinante de que el sueño no existe. Es decir que entonces, si no estoy soñando un sueño que me ensueña a soñar probablemente no esté soñando, siquiera existiendo. No sé cómo podrías no estar soñando, será que acaso sueño no soñar un sueño que me enseña soñar. Pero la percepción es tan estridente, rebosante de texturas y empapada de colores que me penetran, me desean el sueño que enseña a soñar y entonces ya no necesitás saber más nada (no debrías necesitarlo). Si es que estás soñando un sueño que te enseña a soñar, entonces... ya estás soñando.
El sueño es felicidad, que no existe o es artifical. Pero si es artificial es porque existe, algo que no es no puede ser tal o cual otra cosa que es. Pasaría a ser sólo por el hecho de estar asignándole una característica que nace de un concepto existente. Dibujar la felicidad en un papel y decir que es tan sólo un artificio de quien la dibujó por vez primera. Pero entonces estar admitiendo que existe y es real. Escarbando más hondo aún podríamos decir que no todo lo que existe es real, y que si la realidad es a la existencia como el agua es a la lluvia, estamos afirmando que todas las realidades paralelas que nuestra mente crea existen en verdad. Mi dibujo está mal, ese garabato no es la felicidad, pero sin embargo existe y es real... mi sueño es artificial, este que me enseña a soñar, se puede decir que existe pero no es real. El sueño que dibuja mi sueño que aprende a soñar que la felicidad no se puede dibujar, me está tornando artificial. Si el sueño puede dibujar entonces lo inexistente también puede soñar.

miércoles, 2 de junio de 2010

Coincidimos y no es casualidad ¡Qué mala suerte, no es casualidad!

In your head, in your head they are fighting

Desperté; o tal vez este sea un sueño más en esta noche de espejos rotos y sillas caídas. Lo único irrefutable en estas líneas es el frío. Una sensación que yo presumo en estrecha relación con sentir nuevamente la cabeza y los pies unidos por el mismo hilo.
Es sabido que por las noches, mientras andamos por lugares insospechados con el rostro pintado de celeste, nuestros pies quedan aferrados a las sábanas y la cabeza se retuerce furiosamente hasta desprenderse del cuerpo distraído.
Así que yo supongo estoy despierta, ya que prácticamente se me estanca la sangre a causa del frío; estalactitas rojas, filosas e inmundas. Quiero el Sol que me robaste mientras dormía, el hielo me agrieta la piel y sin mi capa de dermis ya no puedo mantenerme viva. No me ames, pero por favor no dejes que mi alma sucumba ante la nieve que me soplás al oído. Odiame, empero permitile a mis alas permanecer extendidas, ya no congeladas, más bien tibias.

Tu color es tan fuerte, más que el recuerdo de tener que sentirse bien.


Pido que las noches

no se quiebren en tu luz

y que las ventanas

sean grandes para el sol.

Cuando los almendros no se pasen de estación

buscaré más flores para darte mi canción de amor.


Pido atardeceres en los cielos de Beltrán

y que tus mañanas siempre sean para hablar.

Cuando los jardines no se pasen de estación

buscaré más flores para darte mi canción de amor.


Y si vos querés te voy a buscar

para que los días no se vayan sin pensar.

Y si vos querés te voy a buscar

y dejamos los caminos libres de humedad.


Pido tu mirada más alegre para mí

y que toda el alma se disuelva en el amor.

Cuando los almendros no se pasen de estación

buscaré más flores para darte mi canción de amor.


Y si vos querés te voy a buscar

para que los días se nos vayan sin pensar.

Y si vos querés te voy a buscar

y dejamos los caminos libres de humedad.



Lisandro Aristimuño - Canción de amor

Mejor no me lo digas, guardemos secretos... tengo una lista de películas que quiero ver.

En la próxima, a mitad de cuadra, de mano izquierda. Ahí donde está el tacho negro.

La noche aplaudía, una vez más, el final de su obra favorita. Incontables veces había escuchado aquella frase inalterable, cuyo remate triunfal iba de la mano del sonido hueco que emitía la puerta del auto al cerrarse.

Nada resumía mejor aquel espectáculo nocturno que ese concluir en un acto simple, pero determinante.

De vez en cuando, le seguía un cafecito entre humo y alguna conversación casual o simplemente una rápida despedida con un ‘¿Cuánto te dejo?’ de por medio.

Al finalizar este último acto, la noche se desperezaba y permanecía estirada a sus anchas hasta la llegada del nuevo día. Él se refugiaba entre las paredes blancas de su casa, y si resolvía echarse directamente en el colchón no se dormía sin antes pensar que quería pintar en esa pared inmaculada una piola obra de arte. Algo así como plasmar la gráfica de Pink Floyd ‘The Wall’ o la última frase de aquel texto: SOS IMPENETRABLE.

Todavía le quedaban rastros de alcohol en sangre y alguna que otra sustancia, ahora bien guardada en el puf que asoma, inocente, a los pies de la cama.

El fin de semana es así, tiene cara de borracho y piel de cartón. Aliento a whisky y un palo en la mano. Gusta de capotear autos y baila de costado con una mano arriba y la otra en la cintura. Pillo patán el inocentemente llamado ‘finde’.

Solía encontrarse con el entre vaso y vaso de fernet, seguramente hayan sostenido una buena conversación sobre política o el faso.

De cualquier manera, ya se escuchaba el tempo tanguero del domingo que silbaba cada vez más cerca. Y nuestro actor único permanecía inmóvil sobre el acolchado. Completamente vestido y con un pucho en la boca, entre tanto divague se le había vuelto necesario.

Las sábanas del sueño se mostraban cada vez más tentadoras y el mareo comenzaba a ceder. Podía tragar saliva sin sentir el gusto a branca en la boca y a sus ojos rojos les había vuelto su color natural. Sólo restaba dormir… pero no sin antes desinfectarse el arito.

miércoles, 26 de mayo de 2010

It only ENDS once, everything that happens before that is just PROGRESS

VIOLENCIA (Divina capacidad de extremecer un cuerpo, una voz, el viento. Acto perfecto de decir que no, o con los labios llenos de veneno, aceptar que sí. Movimiento brusco de hilos enredados, acorde estridente en cuya figura se entrecruzan los dedos pulsando cuerdas de alambre de púa. Grito, más que nada eso, un alarido impetuoso de asumir la carne y escupirla, de endurecer las pupilas y reventarse los ojos. Una ola furiosa, arrolladora, cargada de sal y de canto rodado intentando apagar el Sol con cachetadas de nácar. Los mismos recuerdos volviendo a empezar de cero, acurrucándose en el presente y clavando los dientes en el futuro, ardiendo en sangre los instantes eternos que siempre pierden la batalla con el pasado inminente, que ahí van pisándoles sus talones efímeros. El suspiro más hondo, rebasando voz y palabras de otros que ya no saben hablar, de tal profundidad el suspiro que se sumerge en lo más hondo del sonido y lo explota en un último absorber de aire entremezclado con saliva helada. Dos ventanas abriendo y cerrando sus pestañas de vidrio incesantemente, cínicas ambas, destruyendo el aire que quiere calentar la sala enmohecida por el paso del tiempo y sus constantes vómitos al espacio -hacia arriba, hacia abajo, en el techo, por el suelo-. Ciertas oraciones que cuelgan de las hojas amarillentas y se saben ya heridas por el Sol y sus coletazos de fuego, muren las hojas y caen las oraciones hacia un estanque de mentiras que subyacen en el lodo hasta que una boca las sofoca y con ellas se atraganta.) ES MENTIR.

sábado, 22 de mayo de 2010

Qué cosa extraña el recuerdo, recuerda raro el olvido

Soñé la muerte y era muy sencillo;
una hebra de seda me envolvía,
y a cada beso tuyo,
con una vuelta menos me ceñía
y cada beso tuyo
era un día;
y el tiempo que mediaba entre dos besos
una noche.
La muerte era muy sencilla.

Y poco a poco fue desenvolviéndose
la hebra fatal. Ya no la retenía
sino por solo un cabo entre los dedos...
Cuando de pronto te pusiste fría
y ya no me besaste...
y solté el cabo, y se me fue la vida.




-Leopoldo Lugones-

martes, 11 de mayo de 2010

SOY LO QUE NO SOS Y SOS LO QUE NO SOY.


Te necesito, ya, ahora, en este mismísimo instante en que perdí todo equilibrio, toda cordura, en fin... TODO. Me lo robaste, o te lo arrojé en las manos, no sé. El hecho es que ahora te pertenece, y no puedo recuperarlo, aunque no lo defiendas con uñas y dientes, aunque ni siquiera me impidas tomarlo; no puedo (o no quiero, y eso sería lo peor) quitarte algo que fue mío desde siempre, y que pensé 'para siempre'. Ya veo que no, ya ves que es tuyo y te lo regalo. Te lo regalo hoy, ahora, todos los días. Lo hago con enorme placer, con divina prescidencia, con un asqueroso masoquismo.
Preciso de vos, de esa parte que dibujé por sobre tu cara y que se parece tanto a la mía. Soy lo que no sos y sos lo que no soy. Es así, fue de la misma manera desde el comienzo y seguirá siéndolo. Pero no te preocupes, yo ya no me ocupo de esas cosas. Las asumí y les clavé un cartel enorme que dice: CERTEZAS. Y sabés qué? desde entonces nada las afecta, no se les cae ni un granito de verdad, ni una gota de eternidad.
Sublimes, allí permanencen. Sabiéndose impenetrables, inmunes, autosuficientes. Retroalimentan esa capacidad única de ser imbatibles, nadie (JAMÁS) va a poder demostrar lo contrario, es decir, que me fui de boca en la tuya y ahora mi organismo rechaza esta saliva que no es mía. Sé que ahora mi saliva está corriendo por el torrente de tu sangre, que se acumula en tus ojos y les da brillo. Lo presiento, lo confirmo a cada segundo en que trago un sabor amargo, ajeno, de nada y mi estómago estalla, mis pulmones gotean, mis latidos se paran. Pero si esta saliva no es la tuya (porque no podría ser tan hipócrita de decir que alguna vez logré extraer algo de vos) ... a quién le pertenece?

jueves, 6 de mayo de 2010

Mientras tanto tengo frío...

¿qué si de tus manos no obtengo la lluvia y el fuego?


nadie me dijo que tenias un infierno en la boca


¿o era el cielo y yo era un demonio?




martes, 27 de abril de 2010

Tú naces, y no naces.

Aquí va otra vez, a girar, a pulirse las manos en arena, a enjuagar sus tiernos brazos en el mar. Sus pies continúan describiendo círculos, lo hacen de memoria, casi sin saberlo, por pura mística de 360º. Sin embargo nunca llega a cerrarlos. Esos 2Π rad terminan siendo 1,8 y la cuenta cae al agua, se limpia, debe empezar de nuevo.
Cómo hacerte entender que tu seno nunca va a poder ser mayor que uno, que la recta terminal no se corrompe ni con sal, ni con agua; el tiempo no la erosiona ni corroe la majestuosidad de su "cero, coma". Y ni que hablar del coseno, igual de irrevocable, a pesar de lo mucho que lo escupiste.
Tendrás que ser tangente, no tocar más de un punto a la vez. Así quizás llegues a superar el uno, a cagarte bien en el cero. No creas en las abscisas, son peores que las putas ordenadas. Mejor quedate ahogando tu cuerpo repleto de grados, minutos y segundos, en este mar de líneas rectas (ya no más curva, ni giro). Estrangulá todos los ángulos del primer cuadrante (siempre tan burlonamente positivos), no dejes vivo a ningún ángulo del segundo cuadrante cuando se trate de su seno, así como tampoco le permitas existir a los ángulos del tercer cuadrante que te hablan de su tangente, por último jamás permitás respirar por más de un segundo a un ángulo del cuarto cuadrante si es que de coseno estamos hablando.
No intentes sumarle más giros a este ángulo orientado del que ya no hay vuelta... cerrá los ojos y hundite completamente, gritá que los dedos de los pies ya no te hacen caso, ¡mordelos! Obligalos a ceder, a regresar sobre sus grados, a quedarse en 360º, a que ya no pasen el eje de abscisas una y otra vez. Que mejor se queden completos (2Π) y ya no más recuerdos, ni espasmos; sólo un giro completo de amor y de tiempo. Que sea el Sol, ya entero, ya pleno, un disco dorado, y así entonces volver a ser luz.

jueves, 15 de abril de 2010

Cecilia


Te conozco y sé que tus hombros son dulces, que desde ellos bajan ríos por el cauce de tus brazos.
Te conozco y sé que en tus uñas acmulás la sal que luego embadurna tus palmas y hace de tus manos un mar.
Te conozco y sé que tus codos están repletos de cantorodado, tanto así que cuando llueve se escuchan sus reclamos.
Te conozco y sé que tus dedos son como olas que azotan sin clemencia los vaivenes del viento, o acarician hasta erosionar los obstáculos del tiempo.
Te conozco y sé que tus venas están abiertas, que el rojo de tu pañuelo se tiñó en los discursos de tu mente despierta.
Te conozco y sé que tu cabeza nunca cesa, que hace y deshace tus ríos, que los nombra y les otorga sus minerales.
Te conozco y sé que tus ojos imitan el brillo del Sol cuando llega la noche y se hace más espesa.
Te conozco y sé que tu boca grita suave y calla con firmeza.
Te conozco y sé que no hace falta describirte si es que puedo amarte.

martes, 13 de abril de 2010

Y sin embargo, yo te besaría los pies...

Me persigue una idea absurda, la de morir joven y con las pupilas aún vírgenes de sal, de espanto.
Me persigue un deseo absurdo, el de querer dar un paso tan fugaz que roce la eternidad y la abarque toda.
Me persigue un recuerdo absurdo, tu mirada desviada y mis ojos cerrados, los cuerpos desnudos forjando instantes de la noche, buscando dar al fin con la estrella que marca la unión exacta entre el placer y la agonía.
Me persigue una imagen absurda, vos pura sonrisa devorando mis órganos con la mueca chorreada de sangre, yo tumbada a tu lado, reducida pero viva.
Me persigue una palabra absurda, 'BASTA' es tu voz la que lo dicta, entonces llueve para siempre en el festival de esta muchedumbre enmascarada que escupe brillantina y tiene serpentinas debajo de las uñas de los pies.
Me persigue un signo absurdo, que me acaba.

domingo, 4 de abril de 2010

Filosofía barata y alpargatas de goma



Me quiero morir. Ya no me quedan fuerzas para matar, ni para herir. Necesito dejar de sufrir. Quiero mi paz, y eso significa el FIN.

Mis palabras ya no dicen, mi voz se siente ajena, se me caen las manos, se me hunden las piernas, mis pies se mueven pero no avanzan, ¡¡es que esta sed no se puede calmar con agua!!

Ya no hablo de sed, hablo de puro fuego, de llamas que se desafían para ver cuál destruye más, quién quema más horas, más tiempo, más días, más recuerdos… Y AHÍ ENTRO YO, negando para siempre el derecho de que me lleven, entre calor y humo, a un olvido forzado, de resignación y fucking conformismo.

Prefiero tus migajas, mis lágrimas estúpidas, los intentos vanos, el vaso bañándolo todo de whisky, un cassette girando indefinidamente; prefiero eso antes que olvidarte.

QUIERO MORIRME SIN VOS, morirme porque no te tengo, MORIRME DE SED, morirme y sentir en eso el PLACER.

miércoles, 31 de marzo de 2010

bla bla ...64

All I can say is that my life is pretty plain
I like watchin the puddles gather rain
And all I can do is just pour some tea for two
And speak my point of view but itts not sane, its not sane

I just want someone to say to me
I'll always be there when you wake
Ya know I'd like to keep my cheeks dry today
So stay with me and I'll have it made

And I don't understand why I sleep all day
And I start to complain that theres no rain
And all I can do is read a book to stay awake
It rips my life away but its a great escape...
escape, escape


All I can say is that my life is pretty plain
You don't like my point of view
Ya think that I'm insane
Its not sane... its not sane

I just want someone to say to me
I'll always be there when you wake
Ya know I'd like to keep my cheeks dry today
So stay with me and I'll have it made

martes, 30 de marzo de 2010

Dame una palabra, dame la brisa


El silencio... que nace, que se retroalimenta, que se autofagocita, que se consume.
El silencio... su piel de durazno, su corazón de almíbar, sus pies ligeros, su sonrisa de escamas desmesuradas.
El silencio... sobre el asfalto, entre la gente, desde el futuro, hasta las últimas consecuencias.
El silencio... olas que se agigantan escupiendo sal, asesinando el ruido.
El silencio... tu nombre, tus palabras, tus labios, tu mirada distraída, tus piernas.
El silencio... mi nombre, mis palabras, mis labios, mi mirada atenta, mis brazos.

El silencio... el vacío, su cuerpo efímero, sus movimientos esquivos, su forma infernal de no decir, la nada.
El silencio...
o lo que es lo mismo, tu ausencia y la mía, la falta de nuestros besos.

lunes, 29 de marzo de 2010

Los recuerdos son reflejos de espejos turbios, torcidos.

Extraño… ¿te extraño? Ya ni sé. Es difícil dar con el carozo de las certezas frente a este recuerdo con piel de durazno. Se siente tan bien jugar a deslizar entre mis manos esa suavidad tan inocente, absurda y efímera. Siempre cae la fruta y el juego termina, no hay un instante más triste que este mismo, en el que debo comenzar a limpiar mi propio desastre.

Sin embargo, mientras dura la partida, muerdo su cuerpo blando y se me quedan pequeños hilos de tus besos entre los pliegues de la boca. Hundo los dientes a la espera de encontrar en el fruto el sabor de tus labios que tan bien supieron dejar resabios de vos en los míos.

El juego cuenta con varias etapas. Cuando pienso (mejor dicho, cuando recuerdo), mi lengua comienza a buscarte, intenta rescatar algún pedazo de vos que haya quedado escondido en algún lugar de mi boca resguardado de las inclemencias del tiempo y de la nicotina.

Si no, me muerdo los labios, los aprieto bien fuerte quizás esperando que exploten y dejen salir de ellos tu saliva.

De cualquier forma todo lo que haga resulta en vano, el durazno igual se cae. Miralo, ahí está… SANGRANDO.

Ya no hay más besos tuyos en mi cuerpo, y creeme que busqué por todos lados: estallé piel, revolví sangre, quemé huesos, rasgué músculos, partí uñas, perforé ojos, corté venas, retorcí arterias... pero nada, me has despojado de vos como el árbol se sacude las hojas en otoño. Me es inevitable esta caída idiota rumbo al suelo, a la tierra que conseguirá descomponerme con la ayuda infaltable del agua, del sol y del viento.

Pero yo no quiero (…), me gustaba ser hoja, ser tuya, adornarte con el verde de mis ojos. ¡QUÉ NO LLUEVA MÁS! ¡QUÉ SE ESCONDA EL SOL! ¡QUÉ SE DETENGA EL VIENTO!

¡QUÉ SE ACABE EL JUEGO!

Porque jugar significa durazno,

Significa recuerdo…

Me cansé de vivir del pasado, de llevar mi imaginación hasta el extremo (Y PASARLO) sólo para volver a tenerte en mí, para que vos me tengas. Es más, ni siquiera me gusta el durazno. Y sin embargo lo disfruto porque sos vos, porque es lo más parecido a un beso que puedo darme, darte.

Escupo el carozo, un texto nuevo. ¿Ves? A esto me refiero, lo que me duele, lo que me mata… es el juego, y con él la hoja. Lo único de mí que pudo germinar en vos, arrancado, solitario, reducido a nada. Porque una hoja seca, sólo sirve para hacerla sonar, y yo sueno a durazno, a durazno sangrando.